La Condesa y la vida eterna


En la historia siempre vemos posiciones masculinas de masacre, de odio, de pensamientos indomables que a veces nos sostienen a pensar, porque el hombre en distintos aspectos tenía un ideal tan sangriento. La parte femenina generalmente siempre supone o nos lleva en el transcurso del tiempo a palabras como abuso, sufrimiento y una constante lucha, pues a veces esto no es tan cierto, hace muchos años en Transilvania proveniente de una familia adinerada y poderosa, nace una de las mujeres con mayor sed de sangre que existió en la historia y que hasta ahora nadie logra descifrar psicológicamente los motivos claros de tanta sangre derramada en mujeres inocentes.


Hoy hablaremos de la condesa húngara Erzsebet (Isabel) Barthory, conocida como “La condesa sangrienta “, muy reconocida por su sed de sangre insaciable, matando aproximadamente a 630 jóvenes doncellas de aquel tiempo.



Esteban Barthory quien era príncipe de Transilvania y rey de Polonia en aquellos tiempos, tenía una sobrina de nombre Isabel, quien particularmente tenía la creencia de que ingiriendo sangre humana obtendría la juventud eterna. Este sin duda debería de provenir de jóvenes vírgenes, por lo que inicio con lo que más cerca tenía, en aquella época sus criadas, según nos cuenta las historia antes de asesinarlas mantenía relaciones sexuales con ellas, mientras las amenazaba con distintos instrumentos de tortura. A Isabel le gustaba mucho usar el instrumento denominado “La doncella de hierro “muy utilizado en la inquisición De modo que, al encerrar a las jóvenes dentro, estás morían atravesadas y se desangraban.



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